LA VÍA MAGÍCA
El Eterno surgirá y su voz gritará en la Aurora.
En verdad, su potente voz gritará en la aurora.
Surgirá en su nombre Knouphis y su corona de luz inflamará los mundos.
Un millar de Eones lo adorarán, y los hombres buscarán la muerte.
La tierra temblará, la voz del Eterno resonará en la tempestad.
El Gnóstico, de pie, en contemplación
levantará las manos en adoración.
Por encima de él brillará la Diadema de Luz
Y he aquí las palabras del gnóstico:
El terror y la devastación me rodean, pero las extensas alas de la Serpiente me envuelven.
La huidiza oscuridad está ante mí, pero mantengo oculta la gloria que me pertenece y aún no llegado el tiempo de desvelar mi rostro.
Entre tanto permanezco eternamente en majestad, poder y felicidad.
"Estas serán las palabras del gnóstico en adoración delante del Eterno.
Extracto del ritual de transubstanciación
Teurgia | Cábala | Psicologiá | Prácticas
La
Orden del Aurum Solis, desde la época florentina, esencialmente se ha consagrado
a la magia o más exactamente a la
teurgia. Esta ciencia hoy olvidada tuvo durante siglos un lugar de primera
importancia en todas las escuelas.
Para adoptar los términos de un antiguo
responsable de La Orden, "la magia es la producción de un efecto deseado,
interior o exterior al mago, por la utilización deliberada de poderes y
facultades que pertenecen
a la psyché. El efecto puede también ser obtenido por la acción de
entidades o energías independientes de
la psyché del mago, pero el proceso debe permanecer en su totalidad bajo la
conducta del mismo y depender de su propia voluntad. Esta condición es
indispensable. Los efectos provenientes de fenómenos milagrosos o que
nacen espontáneamente del psiquismo (causados por un estado de mediumnidad o aún
derivados de un caso de posesión), no pueden ser calificados de mágicos."
Es
necesario admitir, siguiendo a
todos los ocultistas y magos del pasado, que una fuerza universal se
expresa en todas las tradiciones y religiones y que la ascesis particular de
cada una permite alcanzar el mismo estado de consciencia.
No obstante, la diferencia nace en el
seno de la relación con el mundo. Un religioso puede no tener relación con la
realidad como consecuencia de su planteamiento místico de su receptividad y
elevación mística; en el marco de la teurgia, esto es una cosa imposible. El teurgo o mago utiliza su ciencia y sus
facultades en sí mismo o en el
exterior. El lo hace con sus
herramientas doctrinales y conceptuales, en el seno de un sistema de símbolos común a toda la humanidad. La
diferencia se encontrará pues en la manera de utilizarlos.
La teurgia es la acción
libre de un individuo que utiliza todas las capacidades físicas y psíquicas
capaces de ayudarle en la maestría de
la naturaleza en todos estos niveles. La teurgia permite percibir grados más
elevados que los de la conciencia objetiva y entrar eventualmente en relación
con formas o inteligencias no humanas, que los hombres han llamado por
distintos nombres: espíritus, daimones, ángeles, arcángeles, dioses o
divinidades, etc.
Sin embargo podemos
considerar que el conjunto de los símbolos, de los instrumentos mágicos
(espada, daga, copa, lanza, banderas, tessera...) que se utilizan no son más
que el reflejo exteriorizado de calidades interiores del ser. El templo mágico
corresponde a nuestro propio templo interior y todas las operaciones que van a
desarrollarse allí solo serán la expresión de esto que calificamos de Alta
Magia. El mundo no es más que el reflejo de nuestra propia conciencia. Así,
actuar sobre sí, es actuar sobre el mundo y es esto en lo que reside el punto
fundamental de este arte. Lo que se llamará la «baja magia», no será más que la creencia
en esta posibilidad de actuar sobre energías sobre fuerzas consideradas
exteriores a nosotros con la ayuda de
cualidades que a menudo son interpretadas como unos poderes y como un fin en sí
mismo.
Los trabajos de Alta magia
integran unos principios presentes en los cultos que se han considerado como siendo de carácter
mágico-religioso. Es así por ejemplo en los de Babilonia y Caldea, cuyas
principales creencias son integradas en la trama de la tradición de los
misterios de Occidente. Es lo mismo en las religiones antiguas y en algunas
ramas místicas de las grandes religiones monoteístas. Por lo tanto nuestro
sistema mágico tiene la capacidad, al menos en sus potencialidades, de integrar a uno de los cultos y también prestarse a
una utilización por un mago despegado de toda amenaza dogmática.
Así la Orden del Aurum
Solis no se limita a un egregor en particular aunque su tradición ogdoádica refleje más particularmente la antigua
Grecia. Los distintos niveles de progresión utilizan pues métodos particulares
que introducen poco a poco al adepto hacia niveles de energía cada vez más
importantes. Se pasará de esta manera de trabajos en forma hebrea, luego en
forma griega, egipcia, desembocando a continuación en métodos caldeos y
enoquianos. Una de las especificidades importantes es aquí esta transposición
de los sistemas que permite un enfoque equilibrado de las potencias del mundo y
del ser.
La tradición occidental
vehiculada por la teurgia es una visión del universo en cada uno de sus niveles
de existencia y su interacción dinámica. Es una percepción del hombre que
concuerda con los conceptos de la psicología contemporánea sobrepasándola al mismo tiempo. Es finalmente un proceso
iniciático de iluminación que guía al candidato, confiriéndole todo poder sobre
el desarrollo de sus facultades interiores y emplazándolo en la vía de la
auténtica realización de su destino.
Esta escuela de
sabiduría se dice de Occidente, ya que sigue siendo compatible con un modo de
vida occidental y que su evolución sigue estando vinculada íntimamente a la
historia de nuestra cultura. Obviamente, esta calificación no nos conduce al
rechazo de los conceptos y fuentes orientales. La referencia a Pitágoras y a
los cultos de los Misterios postclásicos nos disuadiría de ello, tanto como las
grandes corrientes transculturales, el budismo por ejemplo, que pudieron
penetrar la cristiandad, el islam o el judaísmo
a través de los Hesicastas, los ismaelitas o algunas enseñanzas del Zohar.
Enteramente adaptada al uso occidental, integrando un cuerpo de
conceptos y una práctica específicamente occidentales, esta tradición se
presenta sin embargo como la afirmación de la unicidad del hombre, del hombre
del tiempo pasado o del presente, de Oriente o de Occidente.
Tal sistema de pensamiento e iluminación requiere una herramienta poderosa. Progresivamente desde Babilonia y Egipto, a través de las escuelas de Constantinopla y Alejandría, gracias al incomparable depósito místico de la España medieval precedente a la era de la Inquisición, los elementos de la herramienta fueron elaborados y amorosamente ajustados por generaciones de maestros y discípulos. Esta fue la Cábala.
"¡Oh Tu que moras en lo más profundo de la trama del ser, cuyo conocimiento y amor engloban la totalidad!" Gloria y Bendiciones a tí, más allá del último Eter, más allá de la hierba y la roca, más allá del animal, del hombre y de la mujer, Oh Tu el protector, Tu el Amigo!"
Extracto del ritual de confirmación
Sin entrar en detalle en el sistema complejo y multiforme de la Cábala, podemos decir esquemáticamente que existe una Cábala "tradicional" considerada como mística y contemplativa y una Cábala "moderna" de vocación mágica. La distinción no es sin embargo absoluta. Así el glifo fundamental que es el árbol de vida y ciertos textos son comunes a los dos aspectos.
La
Aurum Solis se refiere en su Primera Morada a la Cábala "moderna".
Este concepto principal de la Cábala
que se encuentra en todas las formas de magia es el de las
"correspondencias". Esta teoría se basa en el principio del esoterismo que enuncia la reciprocidad entre
todo lo que está arriba y todo lo que está abajo. Es la aplicación práctica de
la afirmación hermética que existe una relación entre el macrocosmos y el
microcosmos, que nada en el universo está
aislado ni separado. Así se puede muy bien establecer un conjunto de
relaciones ocultas entre colores, sonidos, emociones y estados mentales. De la misma manera flores,
perfumes, formas, serán puestas en relación con Estados mentales. Hay pues
siempre un concepto de correspondencias invisibles al común de los hombres que
une el mundo material con el mundo no material. Es sobre eso que actuará el mago
durante el ritual mágico manteniendo siempre el control de la operación con la
ayuda de su espíritu racional. Las correspondencias utilizadas en el ritual
serán pues fundamentales ya que permitirán implicar en la obra emprendida todos
los niveles del ser y del mundo.
El Arbol
de vida, símbolo esencial de la Cábala a través de sus cuatro mundos, su diez
sephiroth y sus veintidós senderos es la herramienta universal de conocimiento
del Universo y del hombre. En otros términos, el Árbol de Vida
es una verdadera clave que abre una puerta hacia el conocimiento íntimo de lo
que somos y de lo que nos rodea. Mejor, permite hacer aparecer los conjuntos,
sistemas o fenómenos de estructura idéntica (es decir descritos de manera idéntica utilizando el Árbol de vida) que
serán entonces designados con una
"correspondencia".
Este concepto de correspondencia es fundamental en Alta magia. La ley de correspondencia puede ser expresada simplemente: dos sistemas de estructura idéntica tenderán a seguir evoluciones idénticas. Por ejemplo el curso de los planetas y el destino del hombre. Se trata de una simultaneidad de comportamiento no explicable por un vínculo normal de causalidad directa o por influencia de tipo física del uno sobre el otro. En la tradición de la Aurum Solis, todas las correspondencias utilizadas en los primeros trabajos se basan en la estructura cabalística de los treinta y dos senderos del Árbol de la vida. No se limita sin embargo a una estricta interpretación judaica puesto que implican el conjunto de los perfumes, sonidos, colores y nombres divinos de los principales cultos occidentales. La Aurum Solis sólo se refiere en su Primera Morada a la cábala moderna que constituye una herramienta conceptual, más generalizada y más coherente en tanto que menos adherida a las especificidades de la cultura y del vocabulario vinculados a la Cábala tradicional.
"¡Amados por encima de
todo, Oh vosotros miembros de mi ser, Oh vosotros, sentidos por los que experimento el alma, la
emoción y el sentimiento, dolor, alegría y pensamiento, cada riqueza de la
vida
Yo os abrazo y os reúno.
Yo os bendigo y evoco en
cada uno la felicidad. En vosotros descubro
por el vínculo de nuestro amor,
que esta beatitud es mi naturaleza, es vuestra naturaleza!"
Extracto del ritual
de confirmación "Oh Teurgo, por el misterio de Knouphis, tus poderes se elevan
sobre alas inflamadas y adoras la
presencia divina en el seno de las siete esferas planetarias..." Extracto de la
Iniciación de la Primera Morada A raíz de lo anteriormente dicho sobre
esta necesidad de integrar la dimensión psicológica en el planteamiento mágico,
la Aurum Solis comienza sus prácticas con una secuencia codificada y ritual de viajes guiados sobre los senderos del
Arbol de la vida. Los participantes, reunidos
en un templo de la Orden, van a realizar en un marco ritual lo que se podría
calificar de viaje mental. Sin embargo las imágenes, sonidos, colores, olores
que se utilizarán se ubicarán todos en este sistema de correspondencias
transmitido por la tradición occidental. Estos símbolos vívidos van a colocar
el espíritu de los participantes en relación con principios más elevados que se
calificarían hoy de arquetipos. Esta fijación asociada a una secuencia y al
ritmo de práctica de los senderos va a reequilibrar en el iniciado los
distintos niveles de su psiquismo que lo volverán poco a poco apto para un
trabajo ritual sobre las energías en el seno del egregor de la Orden. Los
primeros trabajos individuales van a consistir en una serie de prácticas que
permitirán aprender a actuar en lo invisible o más exactamente dirigir lo que
se llama la luz astral. Se tratarán entre otras cosas de ejercicios de
visualización. Aunque parecen simples y poco importantes en sí mismos abren la
vía a una técnica precisa que es posible experimentar en un período exterior por ejemplo. Sin embargo el
estudiante deberá practicarlos con asiduidad, ya que sacará algún provecho para los ejercicios siguientes. Estos
ejercicios se practicarán rápidamente asociando distintos elementos como la
respiración y la postura, el método de despertar los centros de energía, distintas clases de meditación. Estos
ejercicios serán para el estudiante prácticas diarias. Las iniciaciones se
derivan esencialmente de la tradición hermética e introducen al iniciado en las
potentes corrientes transportadas por la Orden abriéndole al mismo tiempo las
puertas de su propia psique. La
Aurum Solis propone un esquema simple en tres grados o Moradas. Estas tres
iniciaciones pueden encontrar su correspondencia en la columna central del
Arbol de vida de la Cábala. Se evita así un desarrollo desequilibrado por un
trabajo prudente sobre los senderos. Los
trabajos rituales realizados en cada Morada implican entonces un verdadero
trabajo individual y de grupo de la dimensión invisible. El teurgo va a actuar
sobre este mundo por la mediación del ritual, el movimiento, la visualización y
el sonido. Su acción física y visible no será más que la apariencia del acto
que él conducirá en paralelo y con toda
conciencia en el ámbito invisible. Por el gesto y la circunvalación, por la
vibración de la voz y las baterías, los colores y perfumes, el teurgo va a
sacudir las olas sutiles de los niveles físicos y astrales en el templo. La acción
mágica activa así la corriente que irriga, distingue y une los niveles del ser. Es también en la luz
astral donde el mago elabora las imágenes que serán los canales para las
fuerzas superiores. Sus propias formas-pensamiento condicionarán la trama
astral. Sin embargo la simple formación de una imagen no es, en sí, ni
una acción mágica ni tampoco brujería. Para ser más que una simple
"forma-pensamiento" transitoria,
debe ser energetizada. Se practicarán pues las técnicas que permitirán
esta energetización. Existen varios
medios para llegar a este resultado. La vibración de nombres de poder
condiciona la luz astral y así la
influencia provocada "desciende" en la forma así creada. De
esta manera la luz es receptiva a las influencias, se crean imágenes en
respuesta a los pensamientos dirigidos del mago. Para dirigir eficazmente esta
luz astral, el mago pone en práctica todo lo que aprendió sobre las
correspondencias. De la misma manera la luz
astral puede ser utilizada por proximidad para estimular
el aura y los centros psíquicos. El desarrollo de la energía personal resultará
también de la energetización gradual del
equipamiento del mago: así
el vestido adquirirá poco a poco un vínculo
vibratorio del que lo viste, y las armas que frecuentemente utiliza se cargarán
progresiva y totalmente independientemente del
método de consagración inicial.
Finalmente los flujos temporales y su evolución (períodos de la luna,
estaciones, horas mágicas planetarias, etc.) constituirán uno de los aspectos
más importantes de la luz astral, aspecto esencial para todos los trabajos mágicos que conferirá una
potencia máxima a las operaciones que el mago ejecutará. La etapa siguiente de
la vía mágica es la integración de todas estas prácticas preliminares en ritos
más complejos tanto de grupo como individuales. Sería demasiado largo explicar
los procesos puestos en acción en un ritual mágico y nos contentaremos pues con
algunas observaciones. El
ceremonial mágico puede ser muy complejo y elaborado, pero los principios
iniciales en los cuales se basa son de una extrema simplicidad. En primer lugar
el ceremonial difiere de la meditación, de la plegaria o del simple deseo. El
mago se propone animar la luz astral de
una determinada manera. Con este fin ,algunos actos, algunos movimientos y
gestos, a veces toda una puesta en escena dramática ,deben ser coordinados. Si
no se eligen sólamente por sus correspondencias con uno u otro aspecto de la
luz, sino para causar una respuesta interior de la psyché del operador, su potencia se duplicará. En
este sentido, el principio mágico es "artificial" y debe su eficacia
a este artificio. Destaquemos una vez
más que no es la emoción o la aspiración natural del operador, teñida
por el temor al fracaso o
a otras consideraciones lo que determinará su éxito. Es la ejecución
misma del ritual. El objetivo del mago no se sella en él mismo, por estar
sometido a todas las formas negativas, sino que dirigido en la ejecución y
vivencia del ritual, anima las
corrientes del astral que, a su vuelta, lo ponen en contacto con las fuerzas
cósmicas que busca. Simples rituales de
sustitución como los ritos de magia de caza del neolítico o los
ritos imitativos egipcios junto con los ritos simbólicos y la utilización de distintos mitos integrados
en el trabajo ritual, dan a la magia una dimensión extremadamente variada en cuanto a trabajo ritual. Así
pues, por el trabajo mágico, desarrollamos la obra y la llevamos a la
maduración. Nuestros progresos se amplían, equilibrados por nuestra
participación la vida de la orden. Lo que no disminuye de ningún modo nuestra
responsabilidad individual sino que la refuerza. La luz astral circula
enérgicamente, no solamente en la psyché del estudiante, sino también en el
grupo y en el grupo considerado como un conjunto, como una verdadera entidad.
El trabajo de un miembro en un ritual influye sobre la matriz que se crea, no
solamente para él mismo sino también para todos. Influir sobre la matriz, es
influir inevitablemente sobre el trabajo de la fuerza espiritual invocada. Esta
canalización de fuerzas potencia la vitalidad del Orden que a su vez contribuye
a la vida de la tradición mágica ya que la vida de toda orden mágica
depende de sus puntos de contacto con los
planos interiores, con los seres de altos
niveles. Es por la virtud de estos vínculos que la orden participa de las
corrientes vitales de la tradición occidental y más allá de la tradición a
secas. El iniciado es, según su capacidad, un miembro de
esta alta comunidad de seres encarnados y desencarnados que comparten la obra
en el seno de la luz. Por todos los medios de
los que dispone: trabajos de los senderos, trabajos de las esferas, ejercicios
individuales y meditaciones, rituales de grupo en la Orden, el iniciado irriga
su psyché bañándola en las corrientes de vida luminosas y
pulsantes. Participa con una confiada devoción en el culto del héroe, guía de su ideal, hasta que llegue el tiempo en el que él cruzará y tomará las
vías de su muerte. Entonces, con Osiris, será
tendido vivo en el ataúd, o con el maestro Jacques, será batido por una mano
traidora, o con Rhodon, será vencido
por el Dragón negro. Ataúd o tinieblas,
recordará y entonces, sabrá que este héroe que fue su ideal se convirtió
en el dios objeto de su adoración. Entonces sabrá que este héroe, es él mismo.
Entonces, sabrá que puede a partir de ahora
evocar en el seno su de psyché, el Protos Kalos, la belleza original... ¿En esta etapa, el
iniciado llegó a su realización? No, ya que le queda obrar sobre una parte
importante su de psyché: "el debe despertarse a una vida más allá de la
vida"... y a un Sol más allá del Sol. Es con el adeptado cuando comienza
la verdadera vida mágica. Lo que precedía solo era preparación. Ahora después
de su nuevo nacimiento, el adepto bajo el abrigo de la obligación sagrada de
encontrar lo que le distinguirá por siempre incluso del miembro más iluminado
y más avanzado de la Orden externa: el
contacto con las entidades llamadas divinas. Esta búsqueda representa
el único trabajo del Adepto menor. Su realización es en todos los trabajos del
arte mágico aquélla que no puede llevar sino por su solo esfuerzo personal.
Habiéndole elevado la Orden al
adeptado, le dio la clave. El la utilizará según la entienda, al agrado de su
fervor y sus capacidades. La
realización auténtica de esta
diligencia no puede ser confundida con un éxito ilusorio, ya que su criterio
esencial es una transferencia del campo de conciencia basado en una revolución
interior que nadie desearía experimentar mientras el sentido común o la
inteligencia no domine la psyché. Más tarde sobre el
sendero del progreso, otros aspectos se revelarán, otras obras comunes en la
asamblea de los teurgos de la estrella gloriosa... Ahora la pluma debe
pararse puesto que no se puede sondar más allá. Platón nos dice que cualquier
alma con constancia alcanzará, después de varias vidas, al ser amado. Lo que no
dice y que aprendió a conocer vida tras vida, es la
transformación de nuestra percepción del ser amado y de su identidad, los velos
que lo ocultan, después de sus reapariciones sobre cumbres cada vez más
elevadas y luminosas. Continuará : El planteamiento filosófico